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Claudio Willer nació en São Paulo el 2 de diciembre de 1940.

Es asesor de la Secretaría Municipal de Cultura de São Pablo.

Fue presidente y secretario general de União Brasileira de Escritores-SP. Publicó entre otros: Anotações para um apocalipse (Massao Onho Editor, São Paulo, 1964), Dias circulares (Massao Ohno Editor, São Paulo,1976); Jardins da Provocação (Massao Ohno/Roswitha Kempf Editores, São Paulo, 1981) y Volta (Editora Iluminuras, 1997).





POEMAS PARA LEER EN VOZ ALTA


1
EROS 

viajantes inertes 
inmersos en el silencio de esas horas 
cuando el tiempo no es más tiempo 
sino lasitud 
y nuestros cuerpos jadeantes construcciones 
envueltas en desnudez 
testificada apenas por los objetos de la casa, los cuadros en la pared, los pesados muebles, los libros y sus lomos, macetas, espejos, y además la negra silueta de los edificios recortados contra la ventana 
rostro ciego de la ciudad ahora adormecida al observarnos fijamente 
yo brujo, tú sibila 
¿qué dioses adoramos? 
parados en la pausa entre sobresaltos 
¿qué alquimia inventamos? 
el peso que nos paraliza y adormece 
no es cansancio 
sino otra cosa 
sensación de lo profundo 
el obscuro sentir 
del mundo que respira 
por los poros de la oscuridad 
y nosotros, maniatados por el placer, apenas conscientes 
de la presencia de los objetos de la casa, muebles, macetas, libros, almohadones esparcidos por el olor, nuestras ropas tiradas al acaso, aparte del negro recorte de los edificios por detrás de la ventana 
perfil del paisaje urbano, testimonio impasible 
mal sabemos quién somos 
apenas recordamos nuestros nombres 
nos quedan el reposo y una intuición 
despierta hacia el tibio mundo de nuestros cuerpos 
nunca, nunca había sentido eso antes así 





cuando el calor de la noche de verano 
y la lluvia de la noche de verano 
se encuentran 
y son la misma corriente de vida al escurrir por nuestras arterias 
entonces 
nos reconocemos por las caricias 
un arco iris se puede posar en la cabecera de la cama 
una nube puede servir de cobija 
un paisaje de sol naciente 
en una playa empuntillada de tiendas de acampadores 
se refleja en el lago luminoso de su vientre 
la montaña con su ladera recubierta de matorrales 
donde una vez nos extraviamos entre nacientes de ríos 
proyectan su sombra en sus quebradas 
planicies removidas por el viento alisio 
que atraviesa el continente, el universo 
son nuestra imaginación febril 




la colcha era verde 
y la lámpara azulada 
acostumbraban oír músicas lentas y suaves 
hallaban que el estante repleto de libros tenía un aire solemne 
y gustaban de eso 
de cualquier cosa 
que sugiriese un ambiente sobrenatural 
eran rápidos, muy rápidos en sus juegos intelectuales 
se servían en tazas desbordantes, burbujeantes 
y todo era conversado con una cierta indiferencia 
con la naturalidad de hace tanto tiempo 
tenernos habituados a estar juntos, a quedar desnudos, a besarnos en la boca 
acostarnos sobre la colcha verde del sofá, a la luz azul de la lámpara 
al lado del estante de libros erigiendo un clima de ritual 
sugestión de cosa esotérica 
seguro se miraban 
y quedaban de volverse a encontrar otro día 
(las noches pasaban presurosas) 




nuestros hábitos delicados y perversos 
nuestras diversiones medio delincuentes, medio filosóficas 
nuestros placeres íntimos y raros 
las pláticas irisadas de memoria 
gestos poco a poco entrelazándose 
en la plenitud de la familiar desnudez 
mientras nos íbamos transformando 
en los pulsantes personajes crepusculares 
de nuestras historias 
rodeados por un silencio vivo, un tiempo latente 
de la noche recorrida 
para no llegar a lugar alguno 
durante el día 
éramos simples mortales 


5
es hora de decir claramente cómo son las cosas: 
tú abres tus puertas tus piernas tus brazos tu boca tu cuerpo 
tú te abres totalmente 
yo me embarco en ti 
yo me engancho me prendo me agarro y navego en ti 
planeo en un juego de arriesgado equilibrio 
me hundo en tus abismos 
navego suavemente tu brisa 
enfrento tus maremotos 
viajo por tu velocidad 
me pierdo en la maraña de tu pantano, en el laberinto de tierra y de arena, 
de agua del mar y de agua dulce 
— nosotros somos el pantano y somos el laberinto 
me ciego en tu blancura 
me levanto en tu ondulación 
eres el planeta en donde poso 
la nube en que me envuelvo 
aura estelar, disipación de caudas de cometas 
llévame y condúceme 
en esa danza desarticulada 
hacia la lejanía hacia lo alto hacia lo profundo 
arrástrame 
amor oxímoro 
amor, palabra de paradojas



tus ojos tienen muchos colores 
que reflejan el brillo de cada hora 
extrañas palabras 
atraviesan nuestra plática 
ES PRECISO QUE SEAMOS MODERNOS COMO EL AMOR 
pero no sé 
si no retrocederemos 
confundidos delante de la visión de nuestra crueldad 


7

ah, pero tú no viste nada 
esa fiesta a la cual me invitas 
sólo puede ser en la claridad del herbajal en llamas 
en el subsuelo del edificio derrumbado en escombros 
pues el verdadero amor, el amor sumado al placer, es otra cosa 
overdose, éxtasis infernal 
que fatalmente nos destruirá



(traducción al español por Benjamín Valdivia)

 

FAZ TEMPO QUE EU QUERIA DIZER ISSO (haga un click para acceder a formato PDF)

http://www.secrel.com.br/jpoesia/cw.html


© Cláudio Willer

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